Lo que no es la democracia

Mauricio Dimeo

perro democracia

INTRODUCCIÓN

En este ensayo se analizarán los principales prejuicios sobre la democracia, para clarificar cómo se ha presentado a lo largo de la historia y qué papel juega en la sociedad actual.

  1. La democracia no es producto de la civilización

Se suele creer que en la prehistoria predominaba la ley del más fuerte, dado que el nivel de desarrollo social era escaso. Sin embargo, las pocas posibilidades de supervivencia ante un mundo hostil a las comunidades primitivas, propiciaron que los individuos se subsumieran a la voluntad de la colectividad, en razón de que la única sobrevivencia posible era la del grupo.

Esto supone la primera forma de democracia, la cual era directa, espontánea y en detrimento del desarrollo individual, dado que se exaltaba todo aquello que beneficiara a la colectividad pasando por encima del individuo. Todo lo cual responde a las condiciones históricas, las cuales determinaron una política colectivista.

Posteriormente, en la primera etapa de la barbarie, surgió el sedentarismo en razón de que las mujeres descubrieron que las semillas guardadas bajo la tierra germinaban, creando así la agricultura. Esto les dio una supremacía económica y política, de modo que se generó un periodo breve de matriarcado, donde las mujeres decidían el rumbo de la sociedad, estableciendo un poder femenil colectivo, sin que ello implicara una opresión hacia los hombres.

Posteriormente, en la cumbre de la barbarie, el desarrollo de la ganadería y de los pueblos guerreros, propició que los hombres tomaran el poder y establecieran tribus patriarcales, donde la situación de las mujeres pasó a un papel de subordinación y donde surgió una casta dominante, basada en lazos sanguíneos y que tomaría las decisiones buscando el apoyo y la aprobación de toda la población.

Dicha casta se transformó en la clase esclavista con el surgimiento de la civilización, estableciéndose como la primera clase dominante mediante la imposición de los reyes o emperadores.

En pocas palabras, la democracia surgió de manera espontánea en la prehistoria, sufrió algunas restricciones en la barbarie tanto por un breve matriarcado como por el surgimiento de una casta dominante.

  1. La democracia no existió en la Grecia Antigua

En el periodo esclavista de la humanidad predominó la forma de gobierno autoritaria mediante reyes o emperadores, una variación la constituye la Antigua Grecia, en donde la clase dominante estableció una muy restringida democracia, compuesta por el 10% de la población, los cuales eran varones adultos que fueran ciudadanos y atenienses, lo que excluía a la mayoría de las personas que eran trabajadores, mujeres, esclavos y extranjeros. Dicha democracia no perduró, dado que las condiciones históricas del esclavismo exigían sistemas políticos autoritarios.

Dentro del periodo esclavista, donde la democracia parecía totalmente aniquilada, surgió el cristianismo primitivo, el cual luchó enérgicamente contra el imperio romano e instauró una forma de convivencia democrática, mediante asambleas en las que hombres y mujeres participaban por igual, de modo que los profetas no tomaban las decisiones, sino que la asamblea (ecclesía) decidía colectivamente. Con la llegada del emperador Constantino, el cristianismo se convirtió en la religión oficial, convirtiendo las iglesias en instituciones autoritarias.

Es decir, en el periodo antiguo hubo una democracia oligárquica en Grecia y una democracia efímera con igualdad de género entre las comunidades cristianas primitivas.

 

  1. La democracia no estuvo ausente en la Edad Media

Durante la Edad Media la organización política se basó en una compleja jerarquización basada en el poder de la Iglesia, el dominio de los reyes y el dominio de los señores feudales, de modo que se dificultó enormemente la existencia de la democracia.

Sin embargo, existió un grupo de mujeres llamadas las beguinas, las cuales estaban a disgusto con la imposición patriarcal y corrupta de la iglesia, así que formaron comunidades donde elegían a sus lideresas democráticamente, se encargaban de la defensa de los desamparados y del cuidado de enfermos, ancianos, niños, enfermos de lepra y a la enseñanza de niñas sin recursos, y se financiaban haciendo trabajos textiles. Al principio la iglesia fue indiferente, pero al ver que las beguinas crecían en poder y prestigio, las persiguió como herejes hasta casi exterminarlas, en el periodo de la gran caza de brujas del Renacimiento.

  1. La democracia no es posible en el capitalismo

El sistema feudal favorecía a la clase dominante, la cual simplemente buscaba acumular riqueza y sostener su nivel socioeconómico. Por lo contrario, la naciente clase burguesa requería de libre comercio y se veía severamente frenada por las restricciones del feudalismo y como no existía un sistema democrático con el que pudiera hacer oír su voz, se vio obligada a realizar varias revoluciones violentas para establecerse como clase dominante, las cuales fueron la revolución de las 13 colonias, la inglesa y la francesa, entre otras.

Dentro de dichas revoluciones, la clase burguesa se autonombró la abanderada de los intereses universales, como la libertad (de comercio), la igualdad ante la ley (si se tienen propiedades) y la fraternidad (entre los hombres propietarios).

Los sistemas de gobierno basados en monarquías que fueron funcionales en las épocas anteriores no eran adecuados para la hegemonía de la clase burguesa, por lo que fueron reemplazados gradualmente por democracias burguesas. La clase capitalista optó por la figura de la democracia para engañar a los trabajadores, haciéndoles creer que si luchaban contra la clase feudal ganarían los mismos derechos que la burguesía y por supuesto su libertad. En los hechos sólo obtuvieron derechos formales que no pueden ser satisfechos sin dinero, de modo que se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

En otras palabras, la dictadura de los amos en la época esclavista fue reemplazada por la dictadura de los señores feudales en la Edad Media y ésta fue sustituida por la dictadura de la burguesía con una apariencia formal de democracia.

La democracia capitalista es formal y no real por las siguientes razones:

  1. a) Toda la ciudadanía puede votar (las mujeres hasta hace algunas décadas), pero el Estado no se hace responsable de formar política y culturalmente a la población para dicho ejercicio. De modo que son fácilmente manipulados para que apoyen y aprueben a los representantes de la burguesía, sin ser conscientes de sus intereses como proletariado.
  2. b) La pluralidad de partidos es engañosa, dado que sólo tienen registro los que obedecen a los intereses de la clase capitalista. Ningún partido responde a los intereses de los trabajadores, ya que de ser así pondrían en riesgo al sistema capitalista, de modo que les es negado el registro, se les corrompe para que responda a la burguesía o se le extermina con golpes de estado cuando llegan al poder o la persecución de sus integrantes.
  3. c) Las elecciones son un producto más de consumo. El sistema electoral está diseñado para que sólo puedan acceder a puestos de elección quien invierta mucho dinero para las campañas, por lo que los partidos y candidatos se ven obligados a comprometerse con las empresas y una vez que llegan al poder deben responder a intereses particulares, de modo que la democracia se convierte en un mercado más.
  4. d) La democracia se reduce al voto. Muy pocos derechos se han ganado con el voto, la historia nos dice que la mayoría de los derechos han sido ganados mediante la protesta social, dado que el voto es un ejercicio pasivo de elegir entre varios candidatos y partidos cada cierto tiempo, mientras que la protesta social implica la participación activa de la población para exigir derechos a los gobernantes y manifestar el descontento social. Paradójicamente, en las democracias formales se concibe a la protesta social como un acto vandálico y violento, aun cuando la misma ONU reconoce el ejercicio de la protesta social como uno de los pilares de la democracia. La ONU, en La declaración de los Defensores y las Defensoras de los Derechos Humanos (Art. 5) afirma que “A fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, en el plano nacional e internacional: […] a) A reunirse o manifestarse pacíficamente”.

En pocas palabras, la democracia capitalista es sólo una fachada para cubrir a la dictadura de la burguesía, la cual utiliza dicha formalidad para mantener a los trabajadores engañados y que el costo político de su dominio sea menor, es decir, es más sencillo hacerle creer a  los trabajadores que los gobernantes los representan dado que votaron por ellos, que decirles abiertamente que la clase burguesa diseñó al Estado capitalista para proteger sus intereses y para explotar y oprimir a la clase trabajadora.

  1. La democracia no es posible sin una dictadura transitoria.

Cuando la clase trabajadora toma consciencia de sus intereses tales como el derecho a la educación, a la vivienda, al trabajo digno, a la salud y a la alimentación y se organiza para exigir lo que le corresponde, se topa con varios impedimentos dentro de la democracia burguesa.

  1. a) Sus exigencias son escuchadas, pero son deliberadamente ignoradas porque perjudican los intereses de la burguesía en el poder.
  2. b) Sus exigencias no son escuchadas, sino que se criminaliza la forma en la que exigen sus derechos, tachándolos de delincuentes, por lo que se inhibe cualquier forma de hacer peticiones a la autoridad.
  3. c) Sus exigencias no sólo no son escuchadas y criminalizada su forma de protesta, sino que los manifestantes son detenidos arbitrariamente, ejecutados extrajudicialmente o desaparecidos forzadamente, con lo que se evidencia que la dictadura de la burguesía utiliza el terrorismo de Estado cuando se atenta contra sus intereses.
  4. d) Sus exigencias son negociadas de modo que un grupo selecto (como un sindicato corrupto) acapara los derechos y los reparte de modo discriminado como privilegios para los que se someten al poder en turno.

Por ende, en el sistema capitalista están bloqueadas las vías para que la clase trabajadora pida sus derechos utilizando las vías democráticas y pacíficas. La historia nos ha demostrado que todos los movimientos pacíficos se vieron obligados a utilizar las armas para conquistar los derechos del pueblo trabajador, tal es el caso de la revolución soviética, china, laosiana, vietnamita, cubana y norcoreana. En estos casos se logró cumplir la voluntad de la mayoría mediante las armas, lo cual es en cierto sentido un ejercicio democrático.

Es decir, las revoluciones socialistas le quitaron el poder al 10% de la población que constituye la dictadura burguesa, la cual pregonaba una democracia formal que sólo beneficiaba a esa minoría, mediante las revoluciones socialistas se le otorgó la voz y el voto al 90% de la población que constituye la clase trabajadora. Esto es lo que se denomina dictadura del proletariado, dado que es una imposición al 10% de la población que es la clase burguesa.

Esta dictadura del proletariado es nueve veces más democrática que la supuesta democracia burguesa, ya que responde al 90% de la población y no sólo al 10% burgués, la dictadura del proletariado es necesaria dado que la burguesía no soltará el poder pacíficamente, pero esta dictadura es transitoria, dado que dejará de ser necesaria cuando se haya aniquilado a la clase capitalista en todo el mundo, lo que corresponde a la etapa del comunismo.

  1. La democracia no es posible sin colectividad

Uno de los principales prejuicios para el ejercicio de la democracia es que la clase trabajadora es ignorante y torpe, por lo que no tendría la capacidad de gobernar ni participar democráticamente, de modo que una élite debe representarla y tomar decisiones en su beneficio. Sin embargo esto no es más que una postura clasista que subestima la capacidad del pueblo organizado para tomar las riendas de toda la sociedad.

La capacidad del pueblo para gobernar ha sido ampliamente demostrada desde la Comuna de París, pasando por la Comuna de Morelos y las revoluciones socialistas, en todas ellas se vivió un proceso de educación popular en donde la vanguardia del proletariado formó políticamente a la gran masa de trabajadores, logrando así la educación de la personalidad que se requiere para pensar en colectividad.

Es decir, para que exista una verdadera democracia la clase trabajadora debe tomar conciencia de clase, cambiando la mentalidad individualista que nos mantiene en la lógica capitalista, hacia una personalidad que se oriente al bien de la colectividad. La democracia no significa lo que opine la mayoría, muchas veces la mayoría puede estar motivada por intereses individualistas como el racismo y la misoginia. La democracia significa que los intereses de la colectividad sean los intereses individuales, que nuestras aspiraciones y sueños no sean individualistas, sino que impliquen el beneficio social. A su vez, la colectividad no significa el aplastamiento de la individualidad, sino el desarrollo de la personalidad individual, como planteaba el gran educador popular de la Unión Soviética: Makarenko.

La democracia socialista disfruta de las siguientes características (Fekerfanta, 2014):

  1. a) Unipartidismo o pluripartidismo restringido. En las democracias socialistas suele haber un solo partido, que es el partido comunista o bien varios partidos mientras no obedezcan a intereses ajenos al socialismo. Esto es parte de la dictadura del proletariado, dado que ha quedado claro que no se necesitan más partidos que los que obedezcan a los intereses del proletariado, de modo que la admisión de partidos con intereses capitalistas conllevaría un riesgo para la democracia que sí obedece a los intereses del pueblo trabajador y les brinda sus derechos.
  2. b) Elecciones directas sólo para la asamblea. El sistema electoral del socialismo es un proceso de cercanía, dado que quienes quieren formar parte de la asamblea legislativa tienen que conseguir la aprobación de su comunidad previo al proceso de elección, de modo que cuando se hace la votación simplemente es para confirmar al vecino que consiguió más aprobación previa a la elección. El hecho de que sólo se vote al diputado local implica que se conoce en persona al gobernante y esto hace de la democracia socialista un proceso humanizado y no un evento publicitario como en el capitalismo.

Una vez elegidos a todos los integrantes de la asamblea de modo local, éstos eligen entre sí al presidente, de modo que la elección del poder ejecutivo es indirecta para el pueblo. Esto podría tomarse como un proceso autoritario, pero no debe olvidarse que el presidente que sea elegido en la asamblea ya fue elegido por el pueblo en el distrito o comunidad donde le corresponde. Además, el capitalismo se desgarra las vestiduras porque el poder ejecutivo no es elegido directamente, cuando en la democracia capitalista el poder judicial tampoco suele serlo.

  1. c) La revocabilidad permanente. Debido a que en el socialismo el pueblo participa activamente en la política, está atento a las decisiones de los gobernantes, de modo que tiene la posibilidad de revocar en cualquier momento a quienes no cumplan su trabajo, que es responder a los intereses del proletariado.
  2. d) Salario de los gobernantes iguales o menores que los del pueblo trabajador. En el socialismo la diferencia en salarios se mide primordialmente por el riesgo de trabajo, de modo que los trabajos de alto riesgo son los mejores pagados y con la jubilación más temprana. Los altos funcionarios reciben un salario similar al de cualquier obrero y los diputados conservan el empleo que tenían antes de ser electos, de modo que suelen ocupar su puesto político sin salario extra. Esto conlleva que la carrera política sea efectivamente por una convicción de servir al pueblo y no una ambición económica y política individualistas.
  3. e) votación del 99%. Mientras que en el capitalismo la mayoría de la gente no vota o vota por el menos peor, en los sistemas socialistas vota casi la totalidad de la ciudadanía y lo hace por convicción propia, dado que mediante la educación popular el pueblo se hace consciente de la importancia de votar y de vigilar a sus gobernantes en función de los intereses de la colectividad. Quienes se pierden la votación es porque tuvieron un problema grave como una enfermedad o una emergencia.
  4. f) Gobernantes que responden a los intereses del pueblo trabajador. Quienes son elegidos a puestos de gobierno sienten una gran responsabilidad con su pueblo, de modo que están respondiendo permanentemente con hechos como la construcción y entrega de casas gratuitas a la población, construcción y mantenimiento de hospitales, escuelas, centros recreativos, guarderías y parques, entre otros. Además, a veces tienen que invertir en industria militar como lo hace Corea del Norte para poder protegerse de la amenaza del capitalismo, o tienen que hacer grandes esfuerzos para compensar el bloqueo económico al que los somete el imperialismo, como en Cuba.

En pocas palabras, la democracia es una realidad en el socialismo, donde los medios de producción son propiedad del Estado, el cual responde a los intereses del pueblo trabajador, toda la población disfruta de una vida digna y la educación popular les ha permitido participar eficazmente en procesos electorales. Sin embargo la amenaza del capitalismo es un peligro para la supervivencia del socialismo y la gran campaña de desprestigio que se vierte sobre los medios de comunicación masiva nos hace creer que los países socialistas son terribles dictaduras, porque la burguesía considera que el pueblo trabajador es incapaz de gobernar, por eso asume que todos los líderes socialistas son autoritarios, pero si se revisan las elecciones, en todos los casos los dirigentes supremos son elegidos mediante la asamblea y son queridos por el pueblo por las grandes obras públicas que realizan.

Ese es el caso de Lenin, Kollontai, Stalin, Fidel Castro, “Ché” Guevara, Mao Tse Tung, Kim Il-sung y muchos otros que predicaron la educación popular con el ejemplo y condujeron a sus pueblos a revoluciones socialistas triunfantes, de las cuales sólo sobreviven Cuba y Corea del Norte al asedio capitalista.

  1. La democracia no es posible en el patriarcado.

Veamos brevemente la participación democrática de las mujeres en la historia. En el salvajismo hombres y mujeres fueron subsumidos a los intereses de la colectividad, en la barbarie inferior las mujeres tomaban las decisiones de manera colectiva y en la barbarie superior comenzó el sometimiento del patriarcado. En la época esclavista las mujeres fueron completamente sometidas y sólo disfrutaron de la democracia en el cristianismo primitivo. En el feudalismo las mujeres no participaron de ninguna experiencia democrática, salvo las beguinas que formaron colectividades democráticas marginales.

En el capitalismo, las mujeres no obtuvieron el derecho al voto a la par de los hombres y tuvieron que luchar arduamente para conseguirlo, comenzando con la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, de Olympe de Gouges, quien murió guillotinada en la época de la Revolución Francesa, por atreverse a exigir derechos para las mujeres.

Fue hasta el siglo XX, como producto de innumerables manifestaciones, que las mujeres lograron el derecho al voto en la mayoría de los países capitalistas, lo cual no es suficiente dado que esto no significa que ocupen tantos puestos de poder como los hombres, tampoco significa que su voz sea reconocida a la par que los hombres, pero lo más importante es que esto no significa que gobiernen para garantizar los derechos de las mujeres. Es decir, las mujeres estarán realmente representadas en una democracia cuando las gobernantes (e incluso los gobernantes) respondan a sus intereses: como legislar en favor del aborto, del divorcio, del acceso a una vida libre de violencia, de la pensión por maternidad, de días de descanso en periodos menstruales, de guarderías gratuitas y de calidad, de salario igual por trabajo igual que los hombres y de un servicio de trabajo doméstico a domicilio, tal como proponía Kollontai (1976).

Por lo contrario, en la mayoría de los países capitalistas, las mujeres que llegan al poder le dan la espalda a sus representadas, prohibiendo el aborto, promoviendo la esterilización forzada o negándose a combatir los feminicidios. Esto ocurre en razón de que la democracia formal del capitalismo también responde a intereses patriarcales de dominación y cosificación de las mujeres, por lo que las mujeres que llegan al poder suelen venderse al patriarcado por unos cuantos privilegios personales.

Por otra parte, en los países socialistas el patriarcado no se ha eliminado, pero se ha reducido al mínimo, ya que la participación de las mujeres en puestos de poder es casi paritaria, salvo en el puesto de presidente o líder de las fuerzas armadas. El terreno de los derechos sexuales y reproductivos está prácticamente resuelto, dado que el derecho al aborto, al trabajo digno y a las guarderías colectivas es un hecho, no existen feminicidios y su posibilidad de desarrollo profesional está garantizada. Sin embargo, aún se vive una relación paternalista con los líderes de la revolución, la sociedad norcoreana es un tanto conservadora y el gobierno cubano aun no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo (2018).

Conclusión

Hemos visto que la democracia es un fenómeno excepcional en la historia de la humanidad, ya que en la prehistoria se dio de modo espontáneo por las condiciones materiales que lo propiciaron y desde entonces se ha dado escasamente en cada periodo histórico.

Fue hasta que se efectuaron las revoluciones socialistas que la democracia se realizó como producto de la voluntad del pueblo trabajador, desgraciadamente el capitalismo se ha encargado de reducir a dos el número de repúblicas populares socialistas: Cuba y Corea del Norte, que son malentendidas como crueles dictaduras por el imaginario común.

Nuestro deber histórico como pueblo trabajador es construir relaciones colectivas con nuestros semejantes y organizarnos contra el sistema capitalista, de modo que preparemos las condiciones para la revolución socialista, la cual debe incluir organizaciones colectivas de mujeres, de modo que al llegar al socialismo puedan velar por sus derechos. La democracia sólo será posible en una sociedad donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus necesidades, como dijera Marx, y las mujeres tengan poder sobre sí mismas, como dijera Wollstonecraft.

Referencias

Eisenstein, Zillah R. (compiladora) (1980) Patriarcado capitalista y feminismo socialista. México. Siglo XXI.

Fekerfanta (2014) La democracia popular en Corea del Norte. En: http://depyongyangalahabana.blogspot.mx/2014/05/la-democracia-popular-de-corea-del-norte.html.

Kollontai, Alexandra (1976) La mujer en el desarrollo social. En: Kollontai, Alexandra. La mujer en el desarrollo social. En:https://creandopueblo.files.wordpress.com/2011/09/kollontai-alexandra-la-mujer-en-el-desarrollo-social.pdf

Makarenko, Anton (1977) La colectividad y la educación de la personalidad. Editorial Progreso, Moscú.

Rodríguez Fernández, Alicia  (2015) Las Beguinas: su historia y su forma de vida alternativa. En: http://index-f.com/gomeres/?p=1098

Sánchez Vázquez, Adolfo. (2014) Ética. En: https://aproximandonosalaetica.files.wordpress.com/2016/10/etica_sanchez-vazquez-adolfo.pdf

Simón, Pablo (2015) La democracia según Karl Marx. En: http://www.jotdown.es/2015/10/la-democracia-segun-karl-marx/

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